Tal y como informa la web municipal de Ermua, Las concejalías de deportes y urbanismo trabajan conjuntamente con el IMD para poder remediar los destrozos que el temporal de viento ocasionó el pasado viernes en la cubierta de la cancha polideportiva del Complejo Deportivo Betiondo, según ha informado hoy mismo el Gerente del Instituto Municipal de Deportes.

En la actualidad, los responsables municipales están considerando potenciales alternativas para tratar de reponer la cubierta de dicho edificio deportivo con la mayor celeridad posible. A la vista de la gravedad de los desperfectos, muy probablemente será necesario sustituir por completo la cubierta dañada e instalar una nueva. Los presupuestos que se manejan indican que esto supondría un coste de alrededor de 100.000 euros, en los que estaría comprendido el desmontaje y retirada de la cubierta siniestrada, así como la colocación de la nueva.1658649_697329250319221_2097773902_o

De forma simultánea, durante el pasado sábado, operarios de una empresa especializada procedieron por encargo del IMD a retirar mediante una grúa especial de 80 metros de altura la parte de la cubierta más dañada por el vendaval, ante el riesgo de que pudiera desprenderse por el viento y provocar daños más graves. Trabajadores municipal y de la contratas del IMD se han afanado a lo largo de todo el fin de semana en retirar y recoger por toda la zona el material aislante de la cubierta que se desprendió a causa de las fuertes ráfagas de viento.

Además de las labores realizadas en el exterior del inmueble, en el interior del pabellón siniestrado han comenzado hoy mismo las tareas preliminares al inicio de las obras con la colocación de una red de protección por debajo de la cubierta para que puedan trabajar con seguridad los operarios en el tejado. Por último, en la tarde del viernes, a la vista de que las previsiones meteorológicas anunciaban posibles chaparrones, operarios del IMD montaron una “bañera” de 500 metros cuadrados de superficie, con bobinas de plástico que se utilizan para invernaderos para tratar de proteger de este modo la parte de la tarima de madera de la pista que, al desaparecer la cubierta, quedó expuesta a las inclemencias de la lluvia que, ese mismo sábado por la tarde cayó en forma de granizo.