Las aguas residuales de 16.000 habitantes de Ermua dejarán de ser vertidas al río sin depurar, gracias a la puesta en marcha de un nuevo colector, que permitirá conducirlas hasta la estación depuradora de Elgoibar.

El colector de aguas residuales Ermua-Eibar ha sido construido por la Agencia vasca del Agua-URA con un presupuesto de 1,4 millones de euros, ha informado hoy el Gobierno vasco en un comunicado.

Con su puesta en funcionamiento, las aguas residuales de Ermua serán trasladadas al colector general del Alto-Deba, que las conducirá hasta la estación depuradora de Apraitz, en Elgoibar, donde serán limpiadas.

De esta forma, la recuperación de la calidad del agua del río Ego será “prácticamente inmediata”, lo que de forma progresiva atraerá a un creciente número de peces hasta este cauce.

El proyecto, del que se ha ejecutado una primera fase, ha permitido crear una tubería -con sendos tramos de 115 metros con un metro de diámetro y 390 metros con un diámetro de 1,2 metros-, que posibilitará la depuración de los 50 litros por segundo de vertidos de aguas residuales que se venían arrojando al río.

Aunque la construcción del colector finalizó a finales del pasado año, ha entrado en servicio después de que URA concluyera algunas obras adicionales y una vez que el Consorcio de Aguas de Gipuzkoa asumiera la gestión del agua en Ermua.

La consejera vasca de Medio Ambiente y Política Territorial, Ana Oregi, y el director de URA, Iñigo Ansola, han presentado hoy la puesta en servicio la nueva infraestructura, junto al alcalde de Ermua, Carlos Totorika.

Durante el acto, el director de URA, Iñigo Ansola, ha destacado el “gran esfuerzo” hecho en los últimos años por las instituciones y el sector industrial para reducir los vertidos, lo que se ha traducido en una progresiva mejoría del estado de los ríos y las costas.