La corporación ermuarra aprobó por unanimidad, en pleno, la firma del acuerdo con la Mancomunidad de Durangaldea

Este acuerdo se pondrá en marcha desde el 1 de enero de 2018, aunque la  Mancomunidad se ha comprometido a ofrecer el servicio desde este mismo viernes 1 de diciembre.

La corporación municipal de Ermua aprueba, por unanimidad, convenios con la zona de Durangaldea para que esta Mancomunidad ofrezca algunos de sus servicios sociales.
Como consecuencia del Plan Estratégico de Servicios Sociales de la CAPV (2016-2019) y el Mapa de Servicios Sociales de Bizkaia,  Ermua compartirá el año que viene el servicio de acogida nocturna de la comarca de Durangaldea.
El Ayuntamiento de Ermua deberá aportar 10.527,36 euros al año para poder cumplir con este acuerdo.
Los compromisos se prolongarán durante 3 años, con posibilidad de prorroga.
Los ayuntamientos de Durangaldea firmarán, al igual que Ermua, un convenio mediante el cuál los servicios de acogida nocturna, a través de un albergue, se ofrecerán desde la Mancomunidad de Durangaldea. Se ofertarán 5 plazas de acogida de abril  a noviembre y 10 plazas de noviembre a abril.
La responsabilidad  de los servicios sociales de Ermua, en el caso de las personas en tránsito, será el de ofrecer orientación para que puedan acudir a Durango. Se les facilitará el billete para llegar al municipio donde pueden recibir el servicio de acogida.
También se ofrecerá a estas personas la posibilidad de utilizar la casa del jardinero de Marqués de Valdespina, que se adapta estos días a su nuevo uso, con lavadora, secadora y ducha, para poder asearse en su tránsito por el municipio.
El servicio de acogida nocturna, que se ofrecerá desde la Mancomunidad de Durangaldea, funcionará como un dispositivo, de baja intensidad de apoyo, que ofrecerá a personas en situación de exclusión, en particular a personas transeúntes y a personas sin hogar, un recurso en el que pasar la noche y, con carácter inmediato, prestaciones básicas de pernocta, manutención, e higiene personal.
La estancia será de corta duración, estableciéndose un plazo máximo de una semana, pudiendo prorrogarse, si fuera necesario, hasta la valoración de la exclusión y, en su caso, tras ella, acceder a los recursos de atención secundaria.
El servicio funcionará con carácter permanente, todas las noches del año, sin perjuicio de que se puedan reforzar en determinados periodos del año para responder a un aumento de las necesidades.